El Torb: Un viento que mata

Por Conchi Ciurana

El Torb (llamado así en Catalunya), o ventisca, es una de las situaciones meteorológicas más peligrosas con que nos podemos encontrar. Se trata de un viento fuerte que arrastra nieve en suspensión, con el que, además de la intensa sensación de frío, se produce una disminución considerable de la visibilidad. Puede alcanzar varios metros de espesor. Un torb es un fenómeno meteorológico parecido a las tormentas de nieve, pero con vientos superiores a los 56km/h y temperaturas inferiores a los –12ºC. La nieve acumulada en las cimas se va desplazando como “olas de nieve” a sotavento de la montaña, generando remolinos nevosos.

Se da en invierno, en zonas de montaña donde haya nieve, y su peligrosidad se suele subestimar, ya que puede presentarse en un día soleado y radiante, que en poco tiempo puede pasar a convertirse en un verdadero infierno. Suele presentarse con la llegada de frentes fríos del Norte y Noroeste, con tiempo despejado, cuando el anticiclón de las Azores desplaza la borrasca hacia el golfo de León y se incrementa el gradiente bárico sobre los Pirineos. Actualmente existe en los Pirineos una red de estaciones que miden el Torb (llamadas FLOWCAPT), calculando el transporte horizontal de la nieve en superficie, con sensores situados a 1 y 2 m de altura.

El viento, la nieve y las temperaturas bajas son un cóctel explosivo para el mantenimiento de la temperatura corporal del ser humano. Hay que prestar especial atención a las alertas que los servicios meteorológicos dan en relación al viento en montaña y ser muy prudentes. En nuestra mente perdura aún el recuerdo del fatídico 30 de diciembre de 2000 donde perecieron 7 montañeros en el Balandrau cuando se levantó un inesperado Torb que llegó a alcanzar los 180 km/h con bajada en picado de las temperaturas, lo que hizo que los excursionistas soportaran temperaturas de sensación de hasta –45ºC. Esta tragedia tuvo un fuerte impacto social y mediático.

El domingo 9 de diciembre de 2007 pudimos ver en las cimas del Pallars Sobirà (Pirineo de Lleida) como soplaba el Torb, al cual pertenecen todas estas imágenes tomadas en Espot. Estando allí pudimos ver cómo se formaban continuamente remolinos nevosos y cómo levantaba la nieve a muchos metros de altura.

La estación que el Servei Meteorològic de Catalunya (SMC) tiene instalada en la montaña de Espot, a 2.520 msnm., registró ese día los siguientes datos:
Temperatura máxima: 3,5ºC Temperatura mínima: -5,5ºC
Viento máximo: 33,1 m/s = 119,2 km/h

En otros puntos de Cataluña ese mismo día se registraron golpes de viento de hasta 139 km/h.

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