Tormenta Mediterranea

(Este reportaje no entró a concurso por llegar fuera de plazo)

Por Manuel M. Conde


El clima Mediterráneo, ha sido tradicionalmente asumido como un clima con “denominación de origen”. Lo cierto es que es un clima benévolo, de carácter cálido y húmedo, donde las cuatro estaciones meteorológicas se definen con cierta puntualidad. Sin embargo, es cierto también que en ocasiones es objeto de sequías, súbitas y fugaces olas de frío, bochornosos períodos estivales salpicados con cortas e intensas tormentas y otoños visitados por “gotas frías”. Así, las fuertes tormentas cargadas de aparato eléctrico, las lluvias torrenciales y sus cuatro vientos, son “ingredientes” propios de la “ensalada climática” mediterránea. Pero, eso sí, se trata de situaciones meteorológicas aisladas y, por lo general, tanto más localizadas cuanto más intensas y virulentas.
Pero en los últimos años, esta composición de elementos climáticos, se ha visto alterada por la aparición de nuevos “ingredientes” que además se muestran persistentes hasta el punto de integrarse en el conjunto de factores, dando como resultado una variabilidad climática que cada vez parece alejarse mas del típico tópico mediterráneo.
Así el espectacular incremento en el registro de fenómenos de carácter tornádico sobre todo en el Mediterráneo Occidental bien puede ser consecuencia directa de una anomalía cuyo origen está en una conjunción de factores afectados por pequeñas alteraciones, casi imperceptibles individualmente, pero que en su conjunto adquieren una capacidad suficiente como para repercutir directamente en un incremento en la temperatura de la superficie del mar, suficiente como para poder abastecer de una cantidad extraordinaria de energía a cualquier fenómeno meteorológico vinculado en su origen o en su proceso evolutivo con el Mediterráneo, de manera que en estos últimos años se viene dando un notable cambio en la dinámica de los sistemas tormentosos y un incremento en su capacidad de alcanzar o rebasar los que hasta ahora parecían ser sus límites habituales, convirtiéndose en sistemas potencialmente extremos, hasta el punto de que prácticamente con cada episodio tormentoso se detectan fenómenos severos de tipo tornádico.
Las imágenes que acompañan a estas líneas corresponden a algunas de las tormentas que se dieron durante el año 2007, en fechas y situaciones en los que normalmente no cabría haber esperado fenómenos extremos, pero con los que sin embargo nos vimos sorprendidos.

29 de Abril de 2007 Alrededor de las 10:30, me envían un mensaje sms avisándome de que un arcus espectacular se desplaza desde Tarragona hacia mi posición. A las 11:00 el arcus alcanza la costa de Sitges y tiene una enorme actividad…



Comienzan a formarse mangas marinas sobre la costa y algún tornado sobre las colinas.



En su apogeo, por unos minutos, llegan a coincidir hasta cuatro mangas.



Siguiendo la tormenta desde las costas del Garraf, obtuve esta curiosa imagen en la que sobre el puerto de Aiguadolç se producen corrientes de rotación e incluso se forma una fina manga.



El arcus no llegó a entrar con toda su fuerza a la costa y las mangas no nos afectaron directamente en esta ocasión, pero en el Garraf se llegaron a recoger hasta 30 litros por metro cuadrado en poco mas de hora y media.



Desde el mirador del Rat Penat a 400m snm, una segunda tormenta aparece por el Este, viene de Barcelona y está llegando a Castelldefels, donde aún brilla el sol. Parece llevar polvo en suspensión y una intensa precipitación.